<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" ?><!-- generator=Zoho Sites --><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><atom:link href="https://www.uthgracba.org.ar/blogs/tag/nota-de-opinión/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Nuevo UTHGRA Córdoba - Blog #Nota de Opinión</title><description>Nuevo UTHGRA Córdoba - Blog #Nota de Opinión</description><link>https://www.uthgracba.org.ar/blogs/tag/nota-de-opinión</link><lastBuildDate>Thu, 30 Apr 2026 07:21:38 -0700</lastBuildDate><generator>http://zoho.com/sites/</generator><item><title><![CDATA[Reforma laboral: modernizar no puede ser desproteger]]></title><link>https://www.uthgracba.org.ar/blogs/post/reforma-laboral-modernizar-no-puede-ser-desproteger</link><description><![CDATA[<img align="left" hspace="5" src="https://www.uthgracba.org.ar/Juan Rousselot/c20091b3-df0f-4129-b891-7d3e6beb486e.jpeg"/>La nueva Ley de Modernización Laboral ya está vigente. Ahora el país debe discutir sus efectos concretos: sobre el empleo, sobre los derechos y sobre el lugar que ocupan los sindicatos en la organización social argentina.]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="zpcontent-container blogpost-container "><div data-element-id="elm_bEHE9K13RdmM64wDoGYHNg" data-element-type="section" class="zpsection "><style type="text/css"></style><div class="zpcontainer-fluid zpcontainer"><div data-element-id="elm_bvWZ5hcYQtS5ukB4lKz2ew" data-element-type="row" class="zprow zprow-container zpalign-items- zpjustify-content- " data-equal-column=""><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_pe0-OIEOTn26e_dzjR3PcA" data-element-type="column" class="zpelem-col zpcol-12 zpcol-md-12 zpcol-sm-12 zpalign-self- "><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_BRZ5mTiCQECt8qlU-ESWVQ" data-element-type="heading" class="zpelement zpelem-heading "><style></style><h2
 class="zpheading zpheading-align-center zpheading-align-mobile-center zpheading-align-tablet-center " data-editor="true"><span>La nueva Ley de Modernización Laboral ya está vigente. Ahora el país debe discutir sus efectos concretos: sobre el empleo, sobre los derechos y sobre el lugar que ocupan los sindicatos en la organización social argentina.</span></h2></div>
<div data-element-id="elm__UEC5XgbLC_Wr-NkHqOmWg" data-element-type="image" class="zpelement zpelem-image "><style> @media (min-width: 992px) { [data-element-id="elm__UEC5XgbLC_Wr-NkHqOmWg"] .zpimage-container figure img { width: 500px ; height: 381.66px ; } } </style><div data-caption-color="" data-size-tablet="" data-size-mobile="" data-align="center" data-tablet-image-separate="false" data-mobile-image-separate="false" class="zpimage-container zpimage-align-center zpimage-tablet-align-center zpimage-mobile-align-center zpimage-size-medium zpimage-tablet-fallback-fit zpimage-mobile-fallback-fit hb-lightbox " data-lightbox-options="
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                theme:dark"><figure role="none" class="zpimage-data-ref"><span class="zpimage-anchor" role="link" tabindex="0" aria-label="Open Lightbox" style="cursor:pointer;"><picture><img class="zpimage zpimage-style-none zpimage-space-none " src="/Juan%20Rousselot/c20091b3-df0f-4129-b891-7d3e6beb486e.jpeg" size="medium" data-lightbox="true"/></picture></span></figure></div>
</div><div data-element-id="elm_hT9bbRPlQFuyP5-xy-EYOQ" data-element-type="text" class="zpelement zpelem-text "><style></style><div class="zptext zptext-align-center zptext-align-mobile-center zptext-align-tablet-center " data-editor="true"><p style="text-align:justify;"><span><span></span></span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>La Argentina vuelve a modificar su legislación laboral y, una vez más, el argumento central es el mismo: que para generar empleo hay que flexibilizar. Ahora ese planteo ya no es una hipótesis ni una consigna de campaña. Es ley. La reforma laboral fue sancionada, publicada y puesta en vigencia, y por eso el análisis tiene que hacerse sobre su contenido real y sobre sus consecuencias concretas.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>Lo primero que corresponde decir con claridad es que </span><span style="font-weight:700;">ninguna Nación seria puede construir su desarrollo sobre la debilidad del trabajador</span><span>. El trabajo no es una mercancía más. Es el sostén de la familia, el ordenador de la vida social y la base de la dignidad personal. Cuando una reforma altera el equilibrio entre capital y trabajo, no está tocando solo un conjunto de artículos legales: está redefiniendo cómo se distribuye el poder dentro de la sociedad.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>La nueva legislación se presenta bajo la idea de “modernización”. Pero la modernización, por sí sola, no garantiza mejores condiciones de trabajo. Depende de hacia dónde se orienta. Puede servir para ordenar, capacitar, incorporar tecnología y generar más empleo registrado. O puede servir para trasladar riesgos, debilitar garantías y reducir la capacidad de defensa de quienes viven de su salario. Ese es el punto central del debate actual.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span style="font-weight:700;">Hay aspectos de esta reforma que deben ser observados con especial atención.</span><span> La nueva regulación redefine la presunción de existencia de contrato de trabajo y limita su alcance cuando median contrataciones de servicios, facturación o determinadas modalidades civiles o comerciales. También crea un régimen específico para prestadores independientes de plataformas, afirmando expresamente su carácter no laboral. A esto se suma la habilitación de fondos o sistemas de cese laboral por convenio colectivo, como alternativa al régimen indemnizatorio tradicional. Son cambios que no son menores: modifican la forma en que se reconoce el vínculo laboral, redistribuyen responsabilidades y alteran mecanismos históricos de tutela.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>Además, la ley endurece las reglas de los conflictos colectivos en actividades consideradas esenciales o de importancia trascendental. Allí aparece un dato que para nuestro sector no puede pasar inadvertido: los </span><span style="font-weight:700;">servicios hoteleros y gastronómicos</span><span> fueron incluidos expresamente entre las actividades de importancia trascendental, con la exigencia de garantizar una prestación mínima del </span><span style="font-weight:700;">50</span><span> % del servicio normal durante las medidas de acción directa. En los servicios esenciales, ese piso sube al </span><span style="font-weight:700;">75 %</span><span>. No estamos frente a un detalle técnico. Estamos ante una modificación que impacta directamente en la eficacia de la acción sindical y en la capacidad real de presión de los trabajadores organizados.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>Frente a este escenario, hay quienes pretenden instalar que el sindicato es una estructura vieja, una carga o una interferencia. Esa mirada no sólo es injusta. También desconoce la realidad argentina. </span><span style="font-weight:700;">En nuestro país, el sindicato no cumple únicamente una función salarial o paritaria. Es una institución social. Organiza, representa, asiste, forma y contiene.</span><span> Donde muchos ven una simple organización gremial, en verdad existe una estructura intermedia que cumple tareas que exceden largamente la discusión por el recibo de sueldo.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span style="font-weight:700;">Carlos Sacheri, filósofo argentino (1933-1974), advertía sobre la importancia de las organizaciones intermedias en una sociedad sana y equilibrada.</span><span> Esa idea sigue siendo plenamente vigente. Entre el individuo aislado y el Estado existe un entramado institucional indispensable. Allí están las asociaciones, las entidades civiles, las mutuales, las cooperativas y también los sindicatos. Cuando esas instituciones funcionan bien, la sociedad se ordena mejor, se distribuyen responsabilidades y se evita que todo quede librado o bien al mercado puro o bien a un Estado desbordado.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>El sindicato argentino, con todos los desafíos que tiene por delante, ha sido históricamente una de esas organizaciones intermedias de mayor gravitación. No sólo porque defiende derechos laborales, sino porque cumple una función subsidiaria concreta en materias sensibles. Salud, turismo social, recreación, capacitación, asistencia y acompañamiento familiar forman parte de esa tarea cotidiana. Y eso no es teoría: sucede todos los días, con miles de trabajadores y sus familias que encuentran en sus organizaciones una respuesta que muchas veces no llega por otra vía.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>Por eso resulta equivocado discutir la reforma laboral como si se tratara únicamente de abaratar despidos o facilitar contrataciones. </span><span style="font-weight:700;">El problema de la Argentina no se resuelve debilitando las instituciones que todavía sostienen parte del tejido social. Se resuelve con más inversión, más producción, más formación profesional, menos informalidad, menos presión asfixiante sobre quien produce y reglas claras para todos.</span><span> El camino no puede ser reemplazar empleo protegido por trabajo incierto, ni transformar derechos en costos prescindibles.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>Esto no significa negar que el sistema laboral argentino necesita actualizaciones. Las nuevas tecnologías, las modalidades híbridas, la economía de plataformas y la transformación de los procesos productivos exigen respuestas jurídicas nuevas. Pero una cosa es actualizar y otra muy distinta es retroceder. Una legislación moderna debería reconocer las nuevas formas de trabajo sin borrar el principio protectorio que justifica la existencia misma del derecho laboral.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span style="font-weight:700;">También debería asumir algo elemental: donde el trabajador queda solo frente al poder económico, la relación deja de ser libre y se vuelve desigual.</span><span> Y cuando esa desigualdad no es compensada por la ley ni por la organización sindical, lo que aparece no es la eficiencia, sino el abuso.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>Desde el movimiento sindical tenemos la obligación de dar esta discusión con seriedad, sin consignas vacías y sin lugares comunes. No se trata de oponerse por reflejo a todo cambio. Se trata de defender un criterio. Y el criterio debe ser siempre el mismo:</span><span style="font-weight:700;"> toda reforma laboral debe medirse por su capacidad de generar empleo digno, trabajo registrado, capacitación real y equilibrio en la relación entre empleador y trabajador.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>Si una reforma sirve para formalizar empleo, mejorar productividad y ampliar oportunidades sin desproteger al trabajador, será un avance. Pero si el resultado final es un trabajador más débil, un sindicato más limitado y una sociedad más fragmentada, entonces no estaremos frente a una modernización, sino frente a un retroceso con otro nombre.</span></p><p style="text-align:justify;margin-bottom:12pt;"><span>La Argentina necesita crecer. Necesita producir más. Necesita incorporar tecnología y ganar competitividad. Pero nada de eso será sólido si se construye sobre la erosión de los derechos laborales y sobre el debilitamiento de las instituciones que organizan, representan y asisten a quienes sostienen todos los días la actividad económica del país.</span></p><span><div style="text-align:justify;">Modernizar, sí. Desproteger, no.</div><div style="text-align:justify;">Y mucho menos hacerle creer a la sociedad que el problema argentino son los derechos de quienes trabajan.</div></span><p></p></div>
</div></div></div></div></div></div> ]]></content:encoded><pubDate>Tue, 17 Mar 2026 09:58:47 -0300</pubDate></item><item><title><![CDATA[Nota de opinión de Juan Rousselot]]></title><link>https://www.uthgracba.org.ar/blogs/post/nota-de-opinion-de-juan-rousselot</link><description><![CDATA[<img align="left" hspace="5" src="https://www.uthgracba.org.ar/nota opinion/DALL·E 2024-10-01 15.21.18 - A modern representation of labor unions adapting to the digital ag.jpg"/>En el contexto de la revolución tecnológica que atravesamos, el sindicalismo se enfrenta a desafíos inéditos. Hoy, la tecnología no solo ha transformado las industrias y los empleos, sino también la forma en la que las personas interactúan, comunican y organizan.]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="zpcontent-container blogpost-container "><div data-element-id="elm_rppcR-n7RymbrBi5BhrEnQ" data-element-type="section" class="zpsection "><style type="text/css"></style><div class="zpcontainer-fluid zpcontainer"><div data-element-id="elm_XfafVyqlR5WF6dOYBQjvcw" data-element-type="row" class="zprow zprow-container zpalign-items- zpjustify-content- " data-equal-column=""><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_M668XiIyQXOqMpNHpSJJNw" data-element-type="column" class="zpelem-col zpcol-12 zpcol-md-12 zpcol-sm-12 zpalign-self- "><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_XwVYpMhdRwWPH87YaNnCiA" data-element-type="heading" class="zpelement zpelem-heading "><style></style><h2
 class="zpheading zpheading-align-center " data-editor="true"><span style="color:inherit;">Desafíos del sindicalismo en la era de la comunicación, redes sociales, transformación digital e inteligencia artificial</span></h2></div>
<div data-element-id="elm_xZv-WLdencgFRUCsdtY5WA" data-element-type="image" class="zpelement zpelem-image "><style> @media (min-width: 992px) { [data-element-id="elm_xZv-WLdencgFRUCsdtY5WA"] .zpimage-container figure img { width: 800px ; height: 800.00px ; } } </style><div data-caption-color="" data-size-tablet="" data-size-mobile="" data-align="center" data-tablet-image-separate="false" data-mobile-image-separate="false" class="zpimage-container zpimage-align-center zpimage-tablet-align-center zpimage-mobile-align-center zpimage-size-large zpimage-tablet-fallback-fit zpimage-mobile-fallback-fit hb-lightbox " data-lightbox-options="
                type:fullscreen,
                theme:dark"><figure role="none" class="zpimage-data-ref"><span class="zpimage-anchor" role="link" tabindex="0" aria-label="Open Lightbox" style="cursor:pointer;"><picture><img class="zpimage zpimage-style-none zpimage-space-none " src="/nota%20opinion/DALL%C2%B7E%202024-10-01%2015.21.18%20-%20A%20modern%20representation%20of%20labor%20unions%20adapting%20to%20the%20digital%20ag.jpg" size="large" data-lightbox="true"/></picture></span></figure></div>
</div><div data-element-id="elm_YcbIkDhkRHyUzLfXY94Gzw" data-element-type="text" class="zpelement zpelem-text "><style></style><div class="zptext zptext-align-center " data-editor="true"><div><div style="color:inherit;text-align:justify;">En el contexto de la revolución tecnológica que atravesamos, el sindicalismo se enfrenta a desafíos inéditos. Hoy, la tecnología no solo ha transformado las industrias y los empleos, sino también la forma en la que las personas interactúan, comunican y organizan. Este cambio trae consigo oportunidades, pero también exige una profunda reflexión y adaptación del sindicalismo para seguir siendo relevante en la sociedad.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">1. Era de la Comunicación y Redes Sociales: Nuevas Dinámicas</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">El auge de las redes sociales ha modificado las formas de interacción entre las personas y la manera en la que se organiza la protesta social. Hoy, más que nunca, las redes se han convertido en una herramienta de comunicación masiva y directa, y el sindicalismo debe adaptarse a esta realidad para mantener su vínculo con los trabajadores.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">Anteriormente, el sindicato contaba con canales de comunicación tradicionales para llegar a sus afiliados, como reuniones, boletines o panfletos. Hoy, estos canales deben complementarse con las redes sociales, que permiten un diálogo constante, accesible y, sobre todo, instantáneo. Plataformas como WhatsApp, Facebook e Instagram ofrecen la oportunidad de mantener una comunicación cercana, pero también requieren una estrategia clara para gestionar y dirigir los mensajes de manera efectiva​.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">2. Transformación Digital: Hacia una Gestión Eficiente</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">La digitalización ha tocado a todos los sectores, y el sindicalismo no debe quedar atrás. Las nuevas tecnologías permiten una gestión más eficiente de los trámites, lo que facilita la vida del afiliado. En UTHGRA Córdoba, por ejemplo, el acceso a beneficios, las capacitaciones y el contacto con las delegaciones puede realizarse en línea​​.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">La creación de plataformas digitales para gestionar trámites sindicales, inscripciones y pagos debe ser parte integral de esta transformación. Así, el sindicato puede optimizar recursos, mejorar los tiempos de respuesta y aumentar la transparencia en sus procesos​.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">3. Inteligencia Artificial: Una Doble Cara</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">La inteligencia artificial (IA) representa un desafío aún más complejo. Por un lado, puede ser una herramienta valiosa para analizar grandes volúmenes de datos y predecir tendencias en el mercado laboral, como los sectores que más demandarán trabajadores o aquellos que se verán más afectados por la automatización. La IA puede ayudar a prever cómo evolucionarán los empleos y cómo el sindicato puede actuar de manera proactiva​.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">Sin embargo, la IA también plantea un reto relacionado con la automatización y la posible desaparición de ciertos empleos. La industria gastronómica y hotelera, sectores clave para UTHGRA, no son inmunes a estos cambios. La introducción de tecnologías como los chatbots para atención al cliente, los sistemas de automatización en cocina o las plataformas de reserva en hoteles puede reducir la demanda de algunos trabajos. En este sentido, el sindicalismo debe abogar no solo por la protección de estos empleos, sino también por la reconversión laboral de los trabajadores, ofreciendo capacitaciones específicas que les permitan adaptarse a estos nuevos escenarios​​.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">4. Capacitación y Formación Permanente: Clave para la Adaptación</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">En la era digital, la capacitación y formación continua se vuelven indispensables. Los trabajadores deben estar preparados para los cambios tecnológicos, y el sindicato tiene un papel fundamental en esta tarea. Programas de formación en habilidades digitales y nuevas tecnologías son cruciales para garantizar que los trabajadores puedan seguir siendo competitivos en el mercado laboral​.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">En UTHGRA Córdoba, el compromiso con la capacitación se refleja en la oferta de cursos para afiliados y sus familias, desde técnicas gastronómicas hasta actividades recreativas como clases de danza o finalización de estudios. Pero, en este nuevo contexto, es necesario ampliar la oferta hacia áreas como habilidades digitales, programación básica y manejo de herramientas tecnológicas​.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">5. Conclusión: Un Futuro de Adaptación y Defensa</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">El sindicalismo tiene el reto de reinventarse. Debe adaptarse a la comunicación moderna, abrazar la transformación digital e integrar la inteligencia artificial no solo como una amenaza, sino como una oportunidad para fortalecer la formación y el bienestar de los trabajadores. Todo esto sin perder de vista su misión fundamental: la defensa de los derechos laborales. Este cambio no es opcional, es necesario para asegurar que el sindicalismo siga siendo una fuerza de representación efectiva en el siglo XXI.</div><div style="text-align:justify;"><br></div><div style="text-align:justify;color:inherit;">Este es un llamado a la acción y una oportunidad histórica para reconectar con la sociedad y, sobre todo, con los trabajadores, a través de las herramientas tecnológicas que el mundo actual nos ofrece.</div></div></div>
</div></div></div></div></div></div> ]]></content:encoded><pubDate>Tue, 01 Oct 2024 15:32:30 -0300</pubDate></item></channel></rss>